Historia de Plasencia: la ciudad que Alfonso VIII fundó para frenar a los moros
Por Mapa Secreto · 1 de marzo de 2026
Si has visto La Guerra de las Rosas y pensaste que la política medieval era un caos de traiciones y alianzas contradictorias, espera a conocer Plasencia. Fundada en 1189 por Alfonso VIII como ciudad de realengo, su doble misión era puramente estratégica: reforzar la línea defensiva del Tajo frente a los musulmanes y frenar la expansión leonesa castellanizando la zona. Para rematar el plan, el papa Clemente III creó el obispado de Plasencia dependiente de Toledo y no de Santiago, algo que sin duda generó algún que otro roce episcopal.
Fundación y Reconquista (1189-1212)
El lugar elegido fue un paraje privilegiado en el valle del Jerte, frecuentado desde tiempos prehistóricos por pueblos celtas, vetones, vacceos, romanos y visigodos. Los almohades la ocuparon durante algo más de un año, pero en 1196 retornó a dominio cristiano de forma definitiva. Veinte años después de su fundación, Alfonso VIII ya era uno de los protagonistas de la victoria de las Navas de Tolosa (1212), y los obispos y caballeros placentinos no se quedaron atrás.
La Edad Dorada (s. XIII-XVI)
Durante los siglos XIII y XIV, nobles y prelados impulsaron una intensa actividad constructiva: catedrales, murallas, iglesias y palacios que aún hoy definen el skyline de la ciudad. La ruta de los rebaños de la Mesta convirtió a Plasencia en un nudo comercial de primer orden, y su obispado poderoso promovió una destacada labor cultural que la situó como foco artístico influido por los centros salmantino y vallisoletano.
Señorío y pleitos (1442-1488)
En 1442, el rey Juan II cedió la ciudad a Pedro de Zúñiga, primer conde de Plasencia. Bajo señorío noble, la villa perdió sus privilegios hasta que en 1488 los Reyes Católicos la devolvieron a la tutela real: el propio Fernando acudió en persona para ratificar el hecho. Una reorganización del poder medieval si las hay.
El acueducto y la modernidad (s. XVI)
A mediados del siglo XVI comenzó la construcción de una de las obras civiles más significativas: un acueducto atribuido a Juan de Flandes, el mismo arquitecto flamenco que trabajó para los Reyes Católicos. Traía agua desde la antigua cañería de los Moros, demostrando que los placentinos llevan siglos resolviendo problemas de infraestructura con estilo.
La Plasencia que conoces
Con el tendido de líneas férreas, Plasencia fue ganando importancia hasta convertirse en el principal centro administrativo, comercial y sanitario del norte extremeño. Hoy es una villa de sabor medieval que sigue ganando adeptos, y su candidatura a Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO no hace más que confirmar lo que los vecinos ya saben: este lugar es especial.